La suegra humilló a la anciana y la expulsó de la boda, sin saber que el lugar le pertenecía
Mariana no lo pensó dos veces. La mirada de desconcierto de Sebastián se convirtió en pánico cuando vio cómo la expresión de ella se transformaba de la incredulidad a una determinación absoluta. —¿Eso era lo que tenías planeado? —murmuró Mariana, dando un paso atrás, alejándose de él como si de pronto fuera un desconocido—. ¿Avergonzarte…